Ruta del proyecto
El camino más rápido hacia la decisión adecuada.
FONTANA-EOD combina detección magnética, georradar, topografía y maquinaria de obra adecuada con una evaluación técnica especializada. La tecnología idónea depende del objetivo de investigación y de las condiciones del lugar. Envíenos el plano de situación, las profundidades de intervención previstas y la documentación existente sobre artefactos explosivos. Así podremos aclarar qué procedimiento y qué alcance de investigación son adecuados para su tarea.
Procedimientos según el objeto buscado y el terreno.
Asignar los datos de medición, los resultados y los límites.
Utilizar los resultados para el siguiente paso.
Un magnetómetro registra variaciones magnéticas, el georradar muestra reflexiones en el subsuelo y el GNSS establece la referencia espacial. Ninguno de estos equipos reconoce por sí solo de forma fiable el contenido o el estado de peligrosidad de un objeto. Solo el concepto de medición, el manejo especializado, la evaluación y, cuando proceda, otras investigaciones permiten una interpretación fundamentada.
En la estación de Plattling, vía 20, se combinaron mediciones de georradar, comprobaciones durante la obra y una limpieza posterior de artefactos explosivos del volumen de terreno. El informe explica la secuencia y los límites espaciales de los trabajos.
Fases de trabajo e imágenes originales de medición de Plattling · Región: Niederbayern
Disponer de equipos adecuados es un requisito para una investigación. La combinación utilizada depende de la tarea concreta. Para ello se consideran conjuntamente la investigación preliminar, la accesibilidad, las interferencias y el uso previsto de los resultados.

La información disponible, los documentos históricos y las investigaciones anteriores describen la situación inicial. Solo a partir de ellos puede deducirse qué pregunta debe responder otra investigación técnica. Una especificación genérica de equipos no sustituye esta interpretación; las bases que faltan se indican antes de acordar la prestación.

En las intervenciones puntuales o profundas, la investigación debe ajustarse al volumen de terreno realmente afectado por los trabajos. Por ello se coordinan la elección del sensor, la disposición de medición y la referencia espacial con la geometría prevista. La descripción de la prestación también indica las zonas para las que todavía no pueden establecerse conclusiones.
Los procedimientos magnéticos y electromagnéticos activos aportan información diferente. Su elección depende, entre otros factores, de los objetos esperados, la posibilidad de realizar la prospección, los campos de interferencia y la resolución espacial necesaria.

El sistema modular de un canal registra anomalías magnéticas. Facilita la búsqueda de elementos ferromagnéticos y la investigación específica de zonas anómalas.
La configuración de sonda y sistema adecuada para la superficie o el sondeo se determina para cada proyecto. Una señal magnética es inicialmente un resultado de medición, no una identificación segura del objeto.
Interpretar técnicamente la magnetometríaLos magnetómetros de SENSYS registran variaciones del campo magnético terrestre. Estas mediciones ayudan a investigar indicios de objetos ferromagnéticos en el subsuelo.
Los elementos metálicos instalados, las vallas o las vías deben tenerse en cuenta en la evaluación como posibles fuentes de interferencias.
Planificar una investigación magnetométrica
La VS-3X registra el campo magnético en tres direcciones espaciales. La medición diferencial aporta información direccional adicional para la evaluación en el sondeo.
El rango de medición del campo magnético es de ±250 µT. Qué objetos pueden investigarse y a qué profundidad depende además de las condiciones de la zona de obra.
Consultar la investigación referida a la profundidadLos magnetómetros uniaxiales registran la componente del campo magnético a lo largo de un eje de medición. La disposición de sondas adecuada para la investigación depende de la tarea de medición y de las condiciones de la zona de obra.
La sonda utilizada, la disposición de medición y la evaluación técnica son conjuntamente decisivas para la calidad de los resultados.
Prospección profunda del terreno para intervenciones previstas
VS60 designa una bobina de búsqueda de UXO de 60 cm de diámetro. Combinada con un detector adecuado, sirve para la búsqueda activa de objetos metálicos.
La combinación de equipos, la tarea de búsqueda y los ajustes se adaptan a la zona de obra. La profundidad de investigación alcanzable depende también de los objetos y de las condiciones del terreno.
Métodos de prospección superficialTDS es una unidad de digitalización para sensores de la familia SENSYS-FGM3D. Registra de forma sincronizada los tres ejes del sensor y transmite digitalmente los valores de medición.
La unidad conecta los sensores con la adquisición y evaluación digitales de datos. El rango de medición y la idoneidad también dependen de la sonda conectada.
El georradar puede aportar indicios de la ubicación de conducciones, elementos instalados y estructuras del subsuelo. En cuestiones relativas a artefactos explosivos se comprueba qué contribución complementaria puede aportar el procedimiento bajo las condiciones locales.

El sistema sirve para registrar e interpretar perfiles de radar. Facilita investigar los trazados de conducciones y asignar espacialmente las reflexiones anómalas.
Las funciones digitales de registro y evaluación facilitan el trabajo. Los datos de medición y las interpretaciones sugeridas automáticamente se revisan técnicamente. Una conexión GNSS adecuada facilita la referencia espacial de los perfiles de radar.
Georradar para su zona de obra
Los dos intervalos de frecuencia facilitan investigar estructuras y escalas de tamaño diferentes. El sistema está concebido para localizar conducciones y cartografiar.
Los perfiles de radar se evalúan en relación con las condiciones geotécnicas, la documentación de instalaciones existentes y otros resultados de medición. Las reflexiones reconocibles requieren interpretación técnica.
El radar necesita un contraste electromagnético suficiente. Los suelos conductores, como las zonas ricas en arcilla o sal, pueden atenuar intensamente la señal. La humedad y los elementos instalados cerca de la superficie también influyen en las conclusiones.
La profundidad de investigación y las conclusiones alcanzables en el proyecto se evalúan y documentan según las condiciones reales.

Con un carro de medición MALÅ registramos perfiles de radar. Evaluamos las mediciones y valoramos qué indicios aportan sobre las estructuras del subsuelo.
La idoneidad del georradar para su proyecto depende de la cuestión planteada y de las condiciones del terreno. Acordamos con usted la zona de investigación y las conclusiones necesarias.
Localizar una anomalía y posicionarla topográficamente son tareas distintas. El GNSS relaciona los recorridos de medición, los puntos de investigación y los resultados con los datos de planificación.

El S80G combina una tableta robusta de 8 pulgadas con GNSS multifrecuencia y función RTK. Permite registrar conjuntamente posiciones, datos descriptivos y fotografías.
La calidad de posicionamiento realmente alcanzada depende, entre otros factores, de la antena, del servicio de correcciones, de los obstáculos a la recepción y del entorno de medición. Debe comprobarse para cada conjunto de datos.

Catalyst facilita la adquisición móvil de datos georreferenciados. El servicio ofrece distintos niveles de precisión según la suscripción y la configuración.
Las condiciones de recepción, el equipo utilizado, los datos de corrección y el servicio contratado se ajustan a la precisión requerida para el proyecto. Se comprueba la calidad de posicionamiento alcanzada.
La referencia de coordenadas y cotas, la fecha de medición, los identificadores de puntos y los límites de actuación se coordinan con la documentación del proyecto. Los datos CAD o GIS existentes pueden servir de base.
La entrega debe permitir reconocer qué zonas se investigaron, dónde hubo restricciones y cómo asignar espacialmente los resultados.
Documentación y referencia de los resultadosLa maquinaria de obra facilita los movimientos de tierras acordados y la manipulación de material del terreno. Para su uso son determinantes el equipamiento concreto y el concepto de trabajo y protección establecido.

La máquina, relativamente compacta, con 55,4 kW de potencia de motor facilita trabajar en zonas de obra reducidas y mover de forma controlada el material del terreno.
El acceso, la superficie de apoyo, la capacidad portante y el implemento determinan si es adecuada para la zona de trabajo prevista.

La excavadora de orugas con una potencia de motor de 90 kW y radio de giro trasero reducido es adecuada para espacios limitados. Facilita movimientos de tierras y de materiales con la correspondiente planificación del espacio de trabajo.
La planificación del uso tiene en cuenta el equipamiento concreto y el estado de la máquina, así como el espacio de trabajo, la capacidad portante del terreno y el implemento necesario.

La excavadora bivial con una potencia de motor de 120 kW permite trabajar en el entorno ferroviario. Se utiliza para movimientos de tierras y de materiales en proyectos ferroviarios y de trazados.
El trabajo en vía, el equipamiento concreto de la máquina y las autorizaciones operativas necesarias se coordinan con los responsables del proyecto.
El resultado necesario determina qué equipamiento técnico puede considerarse para el proyecto. La información existente, el volumen de terreno realmente accesible para los trabajos y las condiciones de medición se contrastan con el objetivo de investigación. El cliente, la empresa especializada y los demás participantes coordinan sobre esa base los pasos de trabajo afectados.
Un modelo de equipo concreto en el pliego de partidas todavía no determina el alcance técnico de los trabajos. Una zona superficial extensa y una intervención puntual profunda tienen geometrías de registro diferentes. Facilite el volumen de terreno previsto para los trabajos con su superficie, su referencia de profundidad y los elementos instalados conocidos. La empresa especializada comprueba qué disposición de medición corresponde a las conclusiones requeridas y qué requisitos deben existir para ello en el lugar. Solo este contraste vincula el compromiso de utilizar un equipo con una investigación descrita de forma concreta.
Coordinar la investigación y el desarrollo de la obraLos elementos metálicos instalados, las condiciones variables del terreno o las franjas inaccesibles pueden influir en los datos disponibles. El equipo de registro deja constancia de las zonas afectadas y de las condiciones pertinentes. La evaluación técnica determina qué conclusiones son posibles sobre esa base. Si la investigación no basta para una zona parcial, las actuaciones posteriores se coordinan con los responsables del proyecto. Una superficie representada por completo en un plano no debe confundirse con una superficie realmente investigada por completo.
Coordinar técnicamente la prospecciónLos datos de medición y los resultados deben corresponder al plano previsto y a la versión correcta. Aclare antes de la entrega la referencia de coordenadas y cotas, los identificadores de puntos y los formatos de salida necesarios. Una importación CAD puede funcionar técnicamente aunque una referencia errónea desplace espacialmente los datos. Por ello, la revisión de entrega considera conjuntamente la asignación y las conclusiones técnicas. Los informes y anexos también indican las restricciones que deben tenerse en cuenta al utilizar los datos en la planificación posterior de la obra.
Asignar inequívocamente la documentación de resultadosUna investigación técnica comprensible incluye el encargo, la configuración utilizada y la documentación técnica de resultados. Los documentos relacionan la zona de trabajo delimitada espacialmente con el registro realmente ejecutado y con la conclusión que este permite.
El plano de situación, la parcela catastral, la zona de obra o el trazado y las profundidades de intervención previstas describen la tarea. Los documentos históricos, la información sobre artefactos explosivos y los resultados de investigaciones anteriores se incorporan con su versión. El encargo acordado indica el objetivo de investigación y los documentos requeridos. Para la trazabilidad técnica también se asignan el sistema utilizado, los sensores y la configuración de registro determinante.
La base de datos comprende mediciones con referencia espacial, identificadores de perfiles o puntos y las condiciones de registro pertinentes. Los resultados de la prospección y los puntos anómalos investigados más a fondo se relacionan con la superficie o posición respectiva. Los recorridos de medición desviados, las interrupciones y las zonas no trabajadas siguen siendo reconocibles. Así, la evaluación puede distinguir entre información realmente adquirida y una laguna espacial o metodológica.
El informe y el plano de resultados indican la evaluación técnica, el volumen trabajado y las restricciones restantes. Si se encargaron y ejecutaron prestaciones de retirada, los protocolos correspondientes forman parte de la documentación acreditativa. Para el expediente se identifican los archivos y versiones que están relacionados. La dirección de obra puede reconocer así a qué zona e intervención se refiere la declaración documentada y qué cuestión sigue pendiente de coordinación.
Una misma familia de equipos puede asumir tareas distintas en diferentes proyectos. Por ello, las conclusiones alcanzables y los requisitos locales son más informativos para la planificación que una mera lista de fabricantes y modelos.

En una zona de obra todavía accesible pueden coordinarse conjuntamente los ámbitos de investigación, la información de instalaciones existentes y la secuencia de trabajo. La planificación técnica tiene en cuenta qué superficies son realmente accesibles y qué restricciones deben figurar en el resultado. De ello surge una elección fundamentada de las prestaciones necesarias.
Asignar la tecnología a una prestación concreta
Si la investigación y la ejecución de obra se entrelazan, deben corresponderse las zonas de trabajo, los interlocutores y las entregas. La tecnología de medición y la maquinaria de obra cumplen funciones diferentes. La prestación técnica de acompañamiento prevista se describe mediante el procedimiento de trabajo y el objetivo de investigación acordado.
Aclarar la prestación técnica durante la excavación
Las vías, las conducciones, las superficies pavimentadas y las construcciones existentes determinan las condiciones de uso. Además de la idoneidad técnica, deben aclararse el acceso, el espacio de trabajo y la coordinación con otros participantes. La aplicación sectorial concreta determina qué bases se necesitan para la preparación técnica.
Interpretar los requisitos del entorno del proyectoAntes de empezar se coordinan la documentación del proyecto, el encargo de investigación y los documentos de resultados necesarios. La ejecución técnica se establece de forma especializada para cada proyecto. Las condiciones de registro y la evaluación posterior deben abordar la misma tarea y la misma referencia espacial.
El punto de partida es la decisión que el cliente debe preparar. Para ello se reúnen la intervención prevista, su alcance espacial y las declaraciones existentes. Una pregunta inequívoca facilita distinguir las bases ya aclaradas de las necesidades adicionales de investigación. Indique, por ejemplo, si debe prepararse una zanja para conducciones, investigarse un punto de sondeo o relacionarse un informe existente con una cimentación modificada. Cada una de estas tareas necesita unos límites de actuación y unas conclusiones adecuados.
Los planos de situación, las profundidades de intervención, los elementos instalados conocidos y los accesos se relacionan entre sí. Se señalan las contradicciones o las versiones obsoletas. La preparación debe permitir reconocer qué información sigue faltando para elegir un procedimiento adecuado. Por ello, un plano debe incluir también su fecha. Si hay varias versiones, se indica el diseño determinante. Las cotas deben permitir reconocer si describen una profundidad bajo la superficie del terreno o una referencia altimétrica absoluta.
Se acuerdan la zona de investigación, las conclusiones necesarias, los procedimientos previstos y la documentación de resultados. Las restricciones conocidas también forman parte de ese acuerdo. Así, la elección técnica y la planificación organizativa del uso pueden referirse a las mismas bases. Acuerde también cómo se tratarán las superficies parciales inicialmente inaccesibles. Una fecha posterior prevista y la delimitación del tramo trabajado inicialmente ayudan a relacionar la prestación con el desarrollo real de la obra.
Se aclaran los interlocutores, el acceso, el espacio de trabajo y las interfaces con la ejecución de obra. Los equipos y especialistas utilizados deben corresponder a la tarea prevista. Los cambios sobre el terreno se tratan con los responsables y se tienen en cuenta en los trabajos. Para actividades en el entorno de vías o instalaciones operativas se realizan antes del uso las coordinaciones necesarias con el operador. Una máquina o sonda adecuada no sustituye la aclaración del espacio de trabajo y de las interfaces operativas.
Los datos adquiridos se evalúan junto con la referencia espacial, las condiciones de medición y la cuestión del proyecto. Las anomalías, las zonas no trabajadas y las restricciones siguen siendo distinguibles. Una representación técnica solo resulta utilizable para la decisión posterior del proyecto junto con esa interpretación. Si un perfil se desvía de la línea prevista o el registro termina ante un obstáculo, se asigna ese hecho al tramo afectado. Para la evaluación cuenta el recorrido real de medición, no solo la línea planificada previamente.
La entrega indica la zona trabajada y las conclusiones que pueden derivarse de ella. Los puntos pendientes se asignan espacialmente y por su contenido. Para cambios posteriores de la intervención es posible contrastarlos de nuevo con los límites documentados. El cliente y el equipo de planificación técnica posterior reciben los planos e informes relacionados con versiones inequívocas. Las zonas pendientes marcadas pueden incorporarse después a la planificación posterior. Así se distingue una investigación todavía necesaria de una prestación ya ejecutada.
Un expediente ordenado relaciona la preparación con las prestaciones realmente ejecutadas. La documentación necesaria depende del encargo y del procedimiento; para el destinatario, su relación es tan importante como cada documento individual.
La descripción de prestaciones, el plano de situación y la documentación previa pertinente muestran a qué tarea se refiere la investigación. La versión y la asignación deben seguir siendo comprensibles. Así puede distinguirse posteriormente si una desviación surgió de una planificación modificada o de las condiciones reales de investigación.
La documentación asigna los datos y las zonas de actuación a las superficies o puntos acordados. Según la prestación se describen el procedimiento, las condiciones de medición y los identificadores necesarios. El destinatario debe poder reconocer dónde se sitúa un resultado en el plano y en el proyecto de obra.
La interpretación técnica describe qué conclusiones se desprenden de la investigación y dónde están sus límites. Las zonas no investigadas o evaluables con restricciones siguen identificadas expresamente. Las cuestiones posteriores pendientes se formulan de manera que puedan relacionarse con una zona concreta y con la siguiente intervención prevista.
Los datos técnicos describen las características de un sistema. Para el encargo debe explicarse además qué tarea asumirá ese sistema bajo las condiciones de la zona de obra y cómo se evaluará técnicamente el resultado.
Por ello, para la planificación, la licitación y la ejecución de obra establecemos primero la zona de investigación, la profundidad de intervención y las conclusiones necesarias. A partir de ello acordamos con usted la elección de equipos y la fecha de uso. En el Resumen de servicios puede conocer qué investigaciones pueden considerarse para su proyecto.
Un valor de medición describe inicialmente una magnitud física o su variación. En cambio, la cuestión del proyecto se refiere a la intervención prevista y a la gestión de una sospecha concreta. Ambos niveles se relacionan en el concepto de medición. Por ello, una señal anómala y una evaluación definitiva del objeto deben documentarse por separado.
La denominación del modelo, el sensor, los accesorios, la adquisición de datos y el entorno de evaluación deben considerarse conjuntamente. Una descripción general de producto todavía no confirma la configuración concreta del encargo. En la preparación se contrastan las características pertinentes con los requisitos; un equipamiento diferente no debe presentarse implícitamente como un alcance de investigación equivalente. Si la tarea necesita una disposición determinada de sondas, se tiene en cuenta en el uso acordado. Al cambiar de sistema deben comprobarse conjuntamente la magnitud medida, la geometría de registro y el tratamiento de datos. Unos formatos de archivo comparables por sí solos todavía no acreditan una base de datos técnicamente equivalente.
Una coordenada precisa mejora la asignación de un punto de medición, pero por sí sola no dice nada sobre la detectabilidad de un objeto. A la inversa, una señal sin referencia espacial fiable es difícil de trasladar a la planificación de obra. Por ello, la documentación trata de forma comprensible tanto las conclusiones de medición como la asignación espacial. Por ejemplo, un punto puede estar correctamente levantado mientras que una franja vecina no se investigó debido a un obstáculo. El plano debe distinguir ambos hechos. La posición indicada de un resultado no amplía la superficie realmente trabajada.
Los elementos instalados adicionales, los accesos modificados u otro estado de obra pueden influir en la investigación prevista. Estos cambios se contrastan con el encargo técnico. Si una zona no puede trabajarse como estaba previsto bajo las condiciones reales, la desviación sigue siendo reconocible en el resultado y se describe para la coordinación posterior. Si después del registro se añade otro pozo o se desplaza una excavación, las nuevas intervenciones se comparan espacialmente con el resultado de investigación. Así pueden reevaluarse de forma precisa los tramos afectados sin aplicar la declaración anterior a otro volumen de terreno sin comprobarlo.
En una consulta resulta útil indicar el estado anterior del proyecto. Así pueden tratarse de forma precisa la documentación y los requisitos técnicos, sin anticipar ya una decisión sobre equipos.
Describa las conclusiones necesarias y reúna las bases disponibles. Una coordinación técnica puede ayudar a indicar claramente el alcance de investigación y la documentación de resultados esperada. Los nombres de modelos por sí solos suelen ser insuficientes para describir la prestación requerida.
Precisar los requisitos de la prestaciónAporte la propuesta junto con la planificación de la intervención y las condiciones conocidas de la zona de obra. Lo decisivo es si la investigación prevista puede responder a la cuestión concreta. Los límites fundamentados y las necesidades complementarias de aclaración, si las hay, forman parte de la misma consideración.
Relacionar la elección del procedimiento con la tareaEnvíe también el informe y los planos correspondientes. Una imagen aislada a menudo no permite reconocer en qué condiciones se obtuvieron los datos. La interpretación necesita la relación documentada entre el encargo, la zona trabajada y la evaluación.
Relacionar los datos de medición con sus basesIndique los cambios respecto al estado investigado o previsto. Esto incluye tanto las zonas de intervención modificadas como nuevos elementos instalados o accesos. Solo la comparación con la documentación anterior muestra qué cuestiones técnicas deben retomarse.
Presentar para revisión el estado modificado del proyectoLa investigación comprende el ajuste correcto de los equipos, una medición especializada y la evaluación de los datos. Los especialistas asignados también deben reconocer dónde un procedimiento no permite obtener conclusiones suficientes.
Al asignar el personal al encargo tenemos en cuenta el permiso de la empresa conforme al § 7 SprengG, los certificados personales de competencia conforme al § 20 SprengG y la formación para los sistemas de georradar MALÅ e IDS utilizados. El ámbito de aplicación, la vigencia y la asignación de tareas deben corresponder a cada intervención.
En FONTANA-EOD colaboran artificieros / jefes de equipo (§ 20 SprengG), técnicos de medición y especialistas GIS. La formación en equipos facilita la adquisición y evaluación especializadas de datos. Seleccionamos el personal y la tecnología según el alcance de la prestación encargada.
El objetivo de investigación, la superficie y la profundidad son la base para elegir los equipos.
Antes del uso se aclaran el funcionamiento, la configuración y las comprobaciones necesarias.
Las interferencias, las lagunas y las anomalías ya se tienen en cuenta durante el registro.
Las señales de medición se evalúan en relación con la ubicación, el subsuelo y la cuestión del proyecto.
Las zonas que no pueden investigarse y las restricciones restantes siguen siendo reconocibles.
El resultado indica las conclusiones para la zona trabajada y, cuando corresponda, otros pasos.
Un equipo no sustituye la aclaración técnica de la tarea ni la colaboración en el proyecto de obra. Cada participante necesita la información determinante para su ámbito de responsabilidad.
Describen la intervención prevista, aportan la documentación existente e indican la decisión necesaria. Se comunican los cambios de planificación. Así, la investigación puede referirse a la necesidad real, en lugar de partir de suposiciones no confirmadas sobre la profundidad, la superficie o el estado de obra.
FONTANA-EOD acuerda el alcance de investigación, elige el equipamiento técnico adecuado para ello e interpreta técnicamente los datos adquiridos. La documentación hace comprensibles los trabajos y sus límites. Los requisitos organizativos y las coordinaciones necesarias se relacionan con los responsables del proyecto.
La empresa constructora, el equipo de topografía y, cuando corresponda, el operador aportan datos sobre los espacios de trabajo, las instalaciones existentes y la secuencia. Esta información influye en el uso de la tecnología. Las decisiones de autoridad u operativas necesarias las toman las instancias competentes en el procedimiento respectivo y se tienen en cuenta en la planificación del proyecto. El servicio de retirada de artefactos explosivos y la autoridad de orden público atienden las tareas técnicas o administrativas que les corresponden. La inspección de obras participa en las cuestiones pertinentes de normativa de construcción. Qué instancias intervienen concretamente depende de la ubicación, la tarea y el procedimiento aplicable.
Para la prestación cuentan la tecnología adecuada y la competencia técnica correspondiente. Los requisitos de personal, organización y seguridad y salud se interpretan según las actividades realmente previstas.
Los permisos y certificados de competencia deben relacionarse con su ámbito de aplicación respectivo. El permiso de la empresa conforme al § 7 SprengG y el certificado personal de competencia conforme al § 20 SprengG cumplen funciones diferentes. Al asignar las tareas, el ámbito de aplicación, los requisitos personales y las exigencias aplicables de la 1. SprengV se comprueban conjuntamente.
La evaluación de riesgos tiene en cuenta el trabajo previsto y las condiciones del lugar. El uso de equipos, el movimiento de maquinaria de obra y las demás actividades en la zona de trabajo deben considerarse conjuntamente. Los empleadores y responsables participantes coordinan sus tareas y las interfaces necesarias de la forma correspondiente. Para los trabajos de retirada de artefactos explosivos, la DGUV Information 201-027 facilita la evaluación específica de la actividad y el establecimiento de medidas de protección.
Los datos técnicos, las imágenes de medición y los nombres de equipos no fundamentan por sí solos una declaración general sobre todos los objetos imaginables. La evaluación técnica se refiere al encargo, al procedimiento y al volumen trabajado. Para otras intervenciones se comprueba si esa relación documentada sigue correspondiendo a la planificación actual. Las BFR KMR abordan la planificación, la ejecución y la documentación de la retirada de artefactos explosivos en inmuebles federales. Su utilización en cada proyecto se aclara según el encargo y los requisitos aplicables.
La ubicación del proyecto ayuda a la coordinación organizativa. Por sí sola no determina la idoneidad técnica, que depende de las superficies, las intervenciones y la información concreta sobre el subsuelo.

Envíe la ubicación de la zona de obra junto con datos sobre el acceso rodado, la accesibilidad y las restricciones conocidas. Si hay varios tramos de obra, resulta útil una asignación espacial inequívoca. Así pueden tratarse concretamente las cuestiones de preparación de cada zona de trabajo.
Interpretar la ubicación del proyecto y la coordinación regional
Una superficie ferroviaria, una zona de conducciones o una parcela urbana plantean requisitos organizativos distintos. Indique los contactos conocidos del operador y las coordinaciones necesarias. Esta información complementa la elección técnica del procedimiento sin deducir una prestación de investigación determinada únicamente a partir del uso.
Asignar la tecnología al entorno concreto del proyectoEl rango de medición, la referencia espacial, la interferencia y el límite de las conclusiones designan características distintas de una investigación. Para describir el encargo deben indicarse inequívocamente la magnitud física registrada y las conclusiones técnicas que se necesitan a partir de ella.
El rango de medición de un sensor describe qué valores de la magnitud respectiva puede registrar. No equivale a una profundidad general de investigación. Para la idoneidad en la zona de obra concreta también deben tenerse en cuenta la disposición de medición, las propiedades esperadas y las condiciones del entorno.
La georreferenciación vincula datos o resultados con una referencia espacial. Para ello, el sistema de coordenadas y la calidad del posicionamiento deben corresponder a la aplicación. Una referencia espacial documentada facilita la asignación al plano, pero no sustituye la evaluación técnica de los datos de medición correspondientes.
Una interferencia puede influir en el registro o la evaluación de las señales de medición. Puede proceder de elementos instalados u otras condiciones del entorno. Su importancia se evalúa para el procedimiento utilizado y la pregunta concreta; no toda anomalía tiene la misma causa.
El límite de las conclusiones describe hasta dónde alcanza una conclusión técnica derivada de la investigación realizada. Puede comprender restricciones espaciales, metodológicas o de otro tipo. El informe hace reconocibles esos límites para que no se apliquen resultados a otras zonas o intervenciones modificadas sin comprobar su relación.
La elección técnica relaciona las bases disponibles con la investigación necesaria y su documentación de resultados. Para la siguiente decisión del proyecto se necesitan conjuntamente los datos de medición, la referencia espacial y la evaluación técnica.

Las bases históricas y los resultados de investigaciones existentes ayudan a delimitar la tarea de medición. Sin embargo, no describen automáticamente el estado actual de la obra. Para elegir los equipos se consideran conjuntamente esa información, el plano de situación, la intervención prevista y los obstáculos conocidos.
Aclarar las bases de la investigación técnica
La consulta debería permitir reconocer qué decisión debe prepararse. Solo entonces puede describirse una prestación adecuada. El procedimiento, la zona trabajada y la documentación esperada constituyen una base común para la coordinación entre la empresa especializada, el equipo de planificación y la ejecución de obra.
Elegir la investigación adecuada para el proyecto
La documentación relaciona el trabajo ejecutado con las conclusiones técnicas. Los planos e informes deben poder utilizarse conjuntamente e indicar de forma comprensible las cuestiones restantes. Así, los responsables del proyecto reciben una base para las siguientes coordinaciones y para interpretar cambios posteriores.
Transmitir de forma comprensible los resultados técnicos
En proyectos ferroviarios y de trazados las zonas de investigación se coordinan con las fases de obra y las interfaces operativas. La documentación de autorización técnica debe permitir reconocer el alcance real de los trabajos y las conclusiones para la intervención prevista.

La investigación preliminar, la investigación técnica y las prestaciones durante la obra abordan preguntas diferentes. Para elegirlas se consideran conjuntamente la sospecha, el diseño de obra y el estado de investigación existente. El alcance de la prestación describe cuál de estas cuestiones debe responderse en el encargo concreto.
Relacionar la prestación y el objetivo de investigación
Entre la revisión documental, la medición y la entrega de resultados existen dependencias técnicas. Las bases que faltan se aclaran antes de la decisión afectada. El desarrollo de la obra tiene en cuenta los trabajos previos necesarios y las entregas acordadas inequívocamente entre las empresas y los equipos de planificación técnica participantes.
Interpretar la secuencia y la documentación de resultados
La señal de medición, el resultado observado y la evaluación del objeto son estados de trabajo diferentes. También deben distinguirse la zona de investigación y el límite de las conclusiones. Unos términos inequívocos ayudan a acordar qué información ya está disponible y qué cuestión sigue pendiente para la intervención prevista.
Profundizar en los conceptos técnicos de la investigación
Envíe el plano de situación, la descripción de la intervención y la documentación previa disponible. Indique las cuestiones pendientes sobre la tecnología o el uso de los resultados. Así, la primera coordinación puede orientarse a las conclusiones necesarias en lugar de partir ya de un modelo concreto de equipo.
Coordinar el uso de la tecnología a partir de la documentación del proyectoPara elegir los equipos necesitamos datos de la zona de obra, de las intervenciones previstas y de las posibles interferencias en la medición.
No puede deducirse únicamente de la superficie o de la profundidad deseada. Se necesitan la situación de sospecha, las intervenciones previstas, información del subsuelo y datos sobre conducciones, armaduras y accesibilidad.
A partir de estas bases se elabora un concepto de medición. Se prevén procedimientos complementarios allí donde contribuyan de forma útil a la cuestión concreta.
No puede deducirse de ninguna ficha técnica de equipo una garantía general para todos los objetos y profundidades. Los límites de detección dependen del objeto, de la distancia, del método de medición y del entorno.
Una conclusión técnica debe referirse a la zona realmente investigada, a las condiciones y al alcance de investigación acordado.
Resultan útiles un plano de situación, las profundidades de intervención previstas, la información existente sobre artefactos explosivos, los datos geotécnicos y de conducciones, y las indicaciones sobre el desarrollo de la obra.
Para entregar los datos deberían acordarse pronto el sistema de coordenadas, el formato de planos y la documentación acreditativa necesaria.
No. La referencia espacial describe la asignación de datos o resultados a una ubicación. En cambio, la detectabilidad de un objeto depende del método de medición y de las condiciones concretas. Ambos aspectos se tienen en cuenta en la investigación y se relacionan de forma comprensible en el resultado.
La denominación de un modelo todavía no describe el volumen de investigación previsto, las condiciones de medición o las conclusiones necesarias. Para que la descripción de prestaciones sea comparable deberían indicarse la tarea, el alcance y la documentación de resultados. La configuración técnica adecuada se relaciona con ello.
La restricción se asigna a la zona afectada y se tiene en cuenta en la evaluación técnica. Después se acuerda qué aclaración adicional es necesaria para la intervención prevista. Una zona insuficientemente investigada no se incorpora implícitamente a las conclusiones relativas a otras superficies.
Depende de si el encargo, la zona trabajada, las condiciones y las conclusiones de la investigación anterior corresponden a la nueva planificación. Se necesitan los informes y planos correspondientes. Los cambios de la intervención o del estado de obra se tienen en cuenta al contrastarlos de nuevo.
La maquinaria de obra realiza los movimientos de tierras y materiales acordados. La tecnología de medición y la evaluación técnica cumplen otras funciones. El uso concreto de una máquina se coordina con el espacio de trabajo, el equipamiento y el concepto de trabajo y protección establecido.
Para la primera interpretación técnica, FONTANA-EOD necesita la tarea, la referencia espacial y las bases disponibles. Puede señalar expresamente como pendiente la información que falta.
Describa los trabajos previstos y adjunte un plano de situación con las zonas afectadas. Los datos de profundidad, dimensiones y estado de obra ayudan a la interpretación. Si se examinan variantes, deberían distinguirse inequívocamente en la documentación. Indique la ubicación del proyecto, la parcela catastral o la zona de obra y marque, cuando corresponda, los puntos de sondeo, las zanjas para conducciones o las excavaciones previstas. Un fragmento concreto del plano facilita asignar la cuestión técnica.
Indique las conducciones, los elementos instalados, las superficies pavimentadas o las restricciones de acceso existentes, en la medida en que se conozcan. Las investigaciones existentes y la documentación de las autoridades también forman parte de la situación inicial. Identifique su versión para poder asignar correctamente las declaraciones actuales y anteriores. Adjunte completa la documentación existente sobre artefactos explosivos, incluidos sus planos anexos. La información, un plano de medición y un certificado de resultados cumplen fines distintos; para interpretarlos se necesita en cada caso el conjunto de documentos relacionados.
Comunique quién utilizará el resultado, para qué lo hará y qué documentación se espera. Los interlocutores, la secuencia prevista y las coordinaciones pendientes ayudan a la preparación. Después se relaciona la elección técnica con las conclusiones realmente necesarias y el alcance de la prestación acordado.
La necesidad de análisis de fotografías aéreas históricas, prospección de artefactos explosivos, investigación desde la superficie con georradar, magnetometría o TDEM, prospección profunda, investigación en sondeo, supervisión de la excavación, limpieza de áreas o recuperación de artefactos depende de la ubicación, la intervención, la profundidad, el subsuelo y los documentos disponibles. Una evaluación temprana aporta claridad para licitar, programar los trabajos, proteger al personal y ejecutar la obra.
FONTANA-EOD combina la autorización conforme al § 7 SprengG, especialistas con certificado de competencia conforme al § 20 SprengG, métodos adecuados de prospección y limpieza de artefactos explosivos y documentación trazable. Envíe el plano, la profundidad de la intervención, la fase de obra y los documentos disponibles para una primera evaluación técnica.