Ruta del proyecto
El camino más rápido hacia la decisión adecuada.
Si durante la detección, la retirada de artefactos explosivos en un área o los movimientos de tierras se detecta un objeto sospechoso, la dirección de obra y quien encarga el trabajo deben aclarar su notificación y el tratamiento posterior. Ante un hallazgo inesperado se interrumpen inmediatamente los trabajos, el objeto permanece sin tocar y se abandona su entorno inmediato; se avisa a la policía. Para tareas planificadas de puesta al descubierto y recuperación, envíe los planos y los informes de detección disponibles para que FONTANA-EOD pueda comprobar el acceso, el ámbito de actividades permitido y la coordinación con la autoridad.
Conservar el ámbito y el estado de los trabajos.
Aclarar su identidad, estado y entorno.
Documentar la recuperación y las interfaces.
La necesidad de recuperar un artefacto explosivo en un punto sospechoso solo se determina después de su puesta al descubierto controlada y de una evaluación especializada. El estado del hallazgo, el acceso y las competencias determinan el tratamiento posterior.
Ante un hallazgo inesperado se interrumpen los trabajos en la zona afectada y se avisa a los organismos locales competentes; el objeto permanece sin tocar.
El informe de Plattling documenta la recuperación en puntos individuales y el hallazgo de tres bombas en septiembre de 2026. La desactivación por la autoridad sigue siendo una actuación distinta de las prestaciones de la empresa especializada privada. Ver información del proyecto.

La documentación del proyecto relaciona la posición conocida con el ámbito de trabajo afectado y las investigaciones disponibles. Las partes especializadas reciben la misma información. La tarea posterior se coordina con su referencia espacial. Una denominación general de la obra no sustituye esta asignación.
Reunir la documentación disponible
Si cambian el acceso o la secuencia de obra, se informa a los responsables afectados. Los informes existentes conservan su alcance original. La empresa especializada coordina su contribución con la situación actual del proyecto. Las decisiones posteriores corresponden a los organismos competentes en cada caso.
Coordinar los movimientos de tierras supervisados
La dirección de obra, la empresa especializada y los organismos competentes necesitan interlocutores y documentación trazables. La organización del proyecto reúne los datos disponibles. Los cambios de competencia y la información transmitida siguen documentados. Las tareas se asignan claramente incluso con plazos ajustados.
Asignar responsabilidades y documentación
La planificación posterior de la obra se contrasta con el estado de trabajo documentado. Los ámbitos pendientes y las condiciones determinantes siguen siendo identificables. Una tarea parcial terminada se entrega con su alcance real. Las intervenciones adicionales se evalúan técnicamente por separado.
Contextualizar los trabajos posteriores en el áreaUna señal de medición, un objeto que produce interferencias puesto al descubierto y un artefacto explosivo identificado representan estados de trabajo distintos. Su clasificación determina qué prestación especializada, organización de la protección y comunicación con las autoridades se requieren.
Un hallazgo espontáneo durante obras ordinarias parte de una situación distinta de una medida planificada de retirada de artefactos explosivos. Se interrumpen inmediatamente los trabajos en la zona afectada, no se toca ni se mueve el objeto y se activa el cauce de notificación a la dirección de obra y a los organismos locales competentes. Una consulta privada sobre el proyecto no sustituye esta comunicación inmediata del hallazgo.
Una anomalía describe inicialmente una señal medible inusual. Antes de una recuperación, el punto debe evaluarse técnicamente con su posición actual, profundidad, calidad de los datos y posible causa de interferencia.
Si es necesario investigar un punto objetivo, se planifican su puesta al descubierto, el acceso, el entorno de conducciones y la seguridad laboral. Solo después de la evaluación visual y especializada se determina si se trata de chatarra, de otro objeto que produce interferencias o de un objeto relevante por su posible naturaleza explosiva.
Contextualizar la base de la anomalíaUn punto sospechoso profundo puede encontrarse muy cerca de pilotes, tablestacas, anclajes o ejes de perforación. La incertidumbre de posición, el intervalo de profundidad y la geometría de la estructura determinan la planificación segura del acceso y de la puesta al descubierto.
Los trabajos de perforación o instalación no se continúan en el volumen de terreno afectado hasta que exista una decisión técnica sobre la actuación posterior. Pueden ser necesarios perfiles de medición adicionales o una puesta al descubierto adaptada.
Evaluar la observación en profundidadDurante el trabajo sistemático en un área se ponen al descubierto e identifican los puntos que producen interferencias. Si aparece un artefacto explosivo u otro objeto relevante en ese contexto, la tarea pasa del trabajo en el área al tratamiento concreto del hallazgo.
El identificador del punto, la posición, la profundidad, el estado y la entrega se registran dentro de la misma cadena documental. La continuación de los trabajos en el resto del área se coordina con la zona de protección, el tratamiento del hallazgo y el concepto de retirada de artefactos explosivos.
Contextualizar el proceso de retirada de artefactos explosivosSi durante los movimientos de tierras aparece un objeto desconocido o sospechoso de ser munición, no debe trasladarse con maquinaria de obra, limpiarse ni examinarse más de cerca. Se interrumpe inmediatamente el trabajo y se abandona el entorno inmediato; se activa el cauce local de notificación.
La actuación posterior depende de la primera evaluación especializada y del cauce local de notificación. Un procedimiento durante las obras ya establecido facilita asignar rápidamente el lugar del hallazgo, la profundidad de trabajo y los organismos implicados.
Situar la supervisión de excavacionesLos hallazgos repetidos pueden indicar que el tratamiento de puntos realizado hasta entonces resulta insuficiente. Se vuelven a evaluar los tipos de objetos, su distribución espacial y la situación histórica de sospecha.
Según el resultado, puede ser necesaria una detección más extensa, un concepto adaptado de retirada de artefactos explosivos o un trabajo que abarque una superficie o un volumen de terreno.
Adaptar el concepto de retirada de artefactos explosivosSi se desconoce el estado del objeto, puede existir un peligro especial o la clase de hallazgo es competencia de la autoridad, se mantiene el ámbito y el organismo competente decide la actuación posterior.
La planificación y la dirección de obra necesitan entonces información inequívoca sobre la zona de seguridad, la parada de obra, la comunicación del proyecto y las condiciones para reanudarlo posteriormente.
Preparar el cauce de notificaciónLa planificación de la recuperación relaciona el estado del hallazgo, la actividad permitida, las medidas de protección y las competencias. El siguiente paso de trabajo se establece según el estado evaluado técnicamente y documentado.
No toda anomalía de medición supone el inicio de una recuperación de artefactos explosivos. Primero debe localizarse el punto sospechoso de forma controlada y ponerse al descubierto lo suficiente para que una persona cualificada pueda evaluar el objeto, su estado y las competencias posteriores. Solo de esa evaluación se deriva si puede realizarse una recuperación por una empresa autorizada, si se requieren medidas adicionales de seguridad o si el organismo público competente asume el tratamiento posterior.
Situación inicial: Los datos de medición muestran un punto relevante, pero se desconoce el tipo real de objeto.
Paso especializado: Se comprueban los datos, la posición del punto, la profundidad, el entorno de interferencias y el espacio necesario para ponerlo al descubierto; después se planifica la investigación del punto objetivo.
Resultado: Un encargo controlable de puesta al descubierto e identificación, todavía sin una decisión de recuperación.
Contextualizar los datos de mediciónSituación inicial: La forma o el material sugieren una posible relación con artefactos explosivos, pero el objeto aún no se ha identificado por personal especializado.
Paso especializado: Se mantiene el ámbito de trabajo, se controlan los movimientos de tierras posteriores y el especialista responsable asume la evaluación.
Resultado: Una decisión documentada sobre si continuar la puesta al descubierto, incorporar a una autoridad o elegir otra vía de seguridad.
Enviar el contexto del hallazgoSituación inicial: El tipo, el estado y el marco local de competencias permiten la recuperación por personal especializado con la autorización y la habilitación correspondientes.
Paso especializado: La puesta en seguridad, la recogida, la preparación o la entrega se realizan conforme al procedimiento acordado y a la coordinación con el organismo competente.
Resultado: Una documentación trazable de recuperación y entrega para el punto de hallazgo concreto.
Aclarar la documentación de entregaSituación inicial: La evaluación determina que son necesarias una desactivación, una voladura, una destrucción o una decisión especial de prevención del peligro.
Paso especializado: Se entregan el estado asegurado y la información del hallazgo al organismo local competente. Sus disposiciones determinan el tratamiento posterior.
Resultado: Una separación clara entre la prestación de la empresa y la actuación de la autoridad.
Comprobar la coordinación regionalSituación inicial: Varios objetos u observaciones recurrentes modifican las hipótesis anteriores de riesgo y retirada de artefactos explosivos.
Paso especializado: La base de sospecha, el objetivo de retirada, la división en tramos y el procedimiento se actualizan según las nuevas observaciones.
Resultado: Un concepto adaptado de retirada de artefactos explosivos o de investigación, en lugar de una continuación exclusivamente punto por punto.
Examinar el trabajo en el áreaSituación inicial: Se han gestionado el objeto y el cambio de competencia, y se pretende continuar el proyecto de construcción o retirada de artefactos explosivos.
Paso especializado: Se evalúan conjuntamente el punto de hallazgo, el ámbito puesto al descubierto, la entrega, la sospecha restante y las repercusiones en las zonas vecinas.
Resultado: Una decisión posterior específica del proyecto, válida exclusivamente para el alcance de trabajo documentado.
Completar el expediente del proyectoLa recuperación rara vez es el primer paso. La evaluación histórica, la localización técnica, la puesta al descubierto y el control durante las obras aportan la información necesaria para tratar el hallazgo de forma segura.

Las fotografías aéreas, los usos anteriores y los datos de hallazgos existentes ayudan a estimar qué tipos de objetos pueden aparecer en un ámbito del proyecto.
La evaluación histórica no localiza un objeto individual presente hoy, pero influye en la prioridad, la planificación de la protección y el alcance espacial de la investigación.
El inventario de fuentes, las fechas de las imágenes, el mapa histórico de sospechas y las observaciones conocidas se asignan al ámbito actual del proyecto. Las lagunas de datos y las incertidumbres de posición siguen formando parte de la evaluación. Así puede identificarse qué tipos de objetos justifican la investigación prevista de puntos objetivo.
Consultar la base de sospecha
El georradar puede mostrar límites entre capas, instalaciones y cambios estructurales en el subsuelo. Esto permite contextualizar mejor el entorno de un punto sospechoso antes de ponerlo al descubierto.
Una imagen de radar no identifica un artefacto explosivo. Los terrenos conductores o húmedos, los rellenos complejos y las numerosas instalaciones pueden limitar la interpretación.
Los perfiles de radar, su dirección, la referencia de posición y el intervalo de profundidad aprovechable se documentan junto con las estructuras evaluadas. Las instalaciones y los posibles problemas de acceso siguen siendo distinguibles de la sospecha sobre un objeto concreto. Las reflexiones no inequívocas se mantienen como observaciones pendientes.
Valorar el georradar
La magnetometría registra cambios del campo magnético terrestre que pueden deberse a objetos ferromagnéticos. Las anomalías georreferenciadas constituyen una base para priorizar puntos sospechosos.
Las conducciones, las armaduras, los vehículos, la chatarra y otras fuentes de interferencia magnética pueden superponerse a las señales. Solo la puesta al descubierto controlada permite una identificación sólida.
Los registros magnéticos, la disposición de los sensores y los datos de posición permanecen vinculados con el mapa de anomalías. Las zonas de interferencia y las lagunas de medición se indican por separado de las superficies evaluables. La lista de puntos objetivo registra qué observación de medición fundamenta una puesta al descubierto prevista.
Contextualizar la magnetometría
TDEM evalúa la respuesta electromagnética de los cuerpos conductores en función del tiempo. Con un entorno de medición adecuado, el procedimiento puede aportar información adicional para seleccionar y tratar puntos sospechosos individuales.
La proximidad de varios objetos, las influencias electromagnéticas y las condiciones desfavorables de la superficie dificultan separar las señales. El tipo de objeto solo se aclara mediante su puesta al descubierto y su identificación especializada.
La configuración de las bobinas, los parámetros de adquisición y la referencia espacial se asignan a las respuestas electromagnéticas. La comparación con otros datos de medición muestra qué información adicional aporta TDEM. Las zonas con señales superpuestas y las anomalías poco claras se evalúan técnicamente antes de planificar una recuperación.
Valorar el TDEM
Los puntos sospechosos profundos se evalúan mediante perfiles de medición, geometría de puntos y referencia de profundidad. Especialmente en pilotes, ejes de contención y perforaciones, la relación espacial con la estructura es decisiva.
La medición no proporciona una identificación automática. Para decidir una recuperación puede ser necesaria una puesta al descubierto planificada por separado.
La lista de puntos, la geometría de perforación y medición, la profundidad de investigación alcanzada y las limitaciones siguen vinculadas con los perfiles de profundidad. La contención, los entubados y las conducciones pueden limitar el volumen evaluable. La puesta al descubierto prevista tiene en cuenta este alcance real de las conclusiones.
Contextualizar la observación en profundidad
Un área se trabaja sistemáticamente conforme a un objetivo establecido. Los puntos relevantes que producen interferencias se ponen al descubierto, se identifican y se derivan al tratamiento posterior adecuado.
La recuperación de un artefacto explosivo es un proceso concreto de hallazgo dentro de esta prestación más amplia en el área.
El identificador de la anomalía, el registro de puesta al descubierto, la evaluación de la observación y el plan de retirada mantienen la misma referencia de posición y profundidad. Los puntos aclarados, los hallazgos relevantes por su naturaleza explosiva y los ámbitos pendientes reciben un estado trazable. Así, el proceso de hallazgo sigue formando parte de la documentación del área.
Ampliar la definición del objetivo de retirada
Cuando la detección de artefactos explosivos durante las obras es técnicamente adecuada, se investiga cada capa y se evalúan sus resultados por personal especializado antes de retirar terreno bajo una inspección visual adicional. Antes de la siguiente retirada se vuelve a realizar la detección. Las anomalías activan los puntos de parada establecidos y una evaluación específica del hallazgo.
La supervisión no sustituye la cualificación para la recuperación; garantiza que el ámbito del hallazgo pase de forma organizada a los especialistas y autoridades competentes.
Consultar la supervisión de obras
Después de identificar el objeto y aclarar las competencias, las medidas permitidas de puesta en seguridad, recuperación y entrega las realizan personas con la autorización y la habilitación correspondientes.
El punto de hallazgo, el estado, el tratamiento, los organismos implicados y las repercusiones para el proyecto se documentan de forma trazable.
La persona responsable determina la identidad del artefacto explosivo hallado y si es transportable. Si no es transportable, se interrumpen los trabajos en el lugar del hallazgo y el servicio competente de desactivación y eliminación de artefactos explosivos dispone las medidas posteriores. La recogida, el transporte o la entrega no se deciden a partir de una mera evaluación de anomalías.
Coordinar la situación de recuperaciónEl tratamiento de un punto de hallazgo no depende únicamente de una denominación supuesta del objeto. El estado del hallazgo, el entorno y la situación del proyecto determinan qué medidas están permitidas y son técnicamente posibles.
En un contexto de proyecto planificable, la recuperación de artefactos explosivos puede seguir a una detección georreferenciada, a la puesta al descubierto de un punto objetivo, a la retirada de artefactos explosivos en un área o a una medida durante las obras. Se necesitan una asignación inequívoca del punto y del área, un acceso controlable, medidas de protección adecuadas, personal cualificado y una decisión documentada sobre cómo se tratará o entregará el objeto.
Se distingue si solo existe una señal de medición, un objeto parcialmente visible o un hallazgo identificado por personal especializado.
Este estado determina si corresponde realizar más localización, puesta al descubierto, coordinación con la autoridad o recuperación.
Se documentan, en la medida de lo posible, las coordenadas, la referencia de cotas, la orientación del objeto, el recubrimiento y la distancia a la estructura o conducción.
Los datos de posición poco claros se comprueban técnicamente antes de una puesta al descubierto planificada.
El estado visible, el terreno, el agua, la corrosión, los objetos adyacentes que producen interferencias y los posibles movimientos durante el descubrimiento se incorporan a la evaluación especializada.
La evaluación la realizan exclusivamente personas cualificadas y sigue limitada al hallazgo concreto.
El espacio de trabajo, la contención, el talud, el control del agua y la accesibilidad segura deben permitir un tratamiento controlado.
Si el acceso es insuficiente, primero se crean las condiciones constructivas necesarias o se adapta el procedimiento.
Las conducciones de suministro, los cimientos, las vías de circulación, los edificios y otros elementos que deben protegerse influyen en la zona de seguridad y la organización del trabajo.
Los datos actuales de los elementos existentes se contrastan con el punto real del hallazgo.
La actividad prevista debe estar cubierta por la autorización empresarial y la habilitación de la persona responsable.
Las actuaciones de la autoridad y las competencias establecidas por la legislación de los estados federados se consideran por separado.
La ubicación del proyecto y la situación del hallazgo determinan a qué organismo debe informarse y quién decide sobre la desactivación, la voladura, la destrucción u otras medidas de prevención del peligro.
Los datos de contacto y la secuencia de comunicación se aclaran, en lo posible, antes de comenzar los trabajos planificables.
El organismo receptor, el momento de entrega, el identificador del hallazgo, los documentos y el tratamiento posterior se registran en una cadena documental completa.
El informe del proyecto distingue el punto de hallazgo trabajado de las demás zonas sospechosas y superficies restantes.
Un expediente trazable del hallazgo relaciona los datos iniciales, el estado real del hallazgo, las decisiones responsables y el tratamiento posterior. También debe resultar comprensible para las partes que se incorporen al proyecto más adelante.
La documentación final describe el objeto recuperado o entregado, el punto trabajado, el entorno del hallazgo, los organismos implicados y las repercusiones para el proyecto. Esta documentación no constituye una conclusión general sobre toda la superficie; los puntos sospechosos vecinos y las zonas no investigadas siguen requiriendo una evaluación separada.
Si el tratamiento del hallazgo forma parte de una medida de retirada de artefactos explosivos, la documentación de recuperación y entrega se vincula con el registro de retirada y el estado actual de las anomalías. La recuperación en un punto individual no amplía las conclusiones sobre ámbitos vecinos o no trabajados.
El proyecto, el área de obra, el identificador del punto, las coordenadas, la profundidad, el estado de obra y el momento del descubrimiento constituyen la base espacial y temporal.
El lugar del hallazgo se vincula con el plano actual de situación o de retirada de artefactos explosivos.
El método de detección, el número de anomalía, la evaluación de las mediciones, la base de sospecha y los factores de interferencia conocidos se asignan al proceso de hallazgo.
Ante un hallazgo espontáneo se documentan las circunstancias del descubrimiento y el último estado de los trabajos.
El espacio de trabajo, el acceso, los equipos utilizados, la contención, el control del agua y los pasos esenciales se registran de modo que el proceso resulte técnicamente trazable.
Los movimientos no previstos o los cambios en el entorno del hallazgo se registran expresamente.
Se documentan el tipo de objeto, el estado visible, la persona responsable y la decisión sobre la vía posterior de competencia o de tratamiento.
Las incertidumbres no se ocultan mediante denominaciones genéricas.
Los pasos permitidos de recuperación, el organismo receptor, la entrega, la preparación y la comunicación relevante se registran con la fecha y el identificador del hallazgo.
Las actuaciones de la autoridad se documentan como una fase de competencia separada.
La conclusión describe qué trabajos locales han terminado y si sigue siendo necesaria una detección, una retirada de artefactos explosivos o una decisión de la autoridad para las zonas vecinas.
No se generaliza más allá del punto realmente trabajado y de su entorno.
El expediente del hallazgo documenta qué información existía en cada momento, quién tomó la decisión especializada y cómo se relacionaba el tratamiento del hallazgo con el resto del proyecto de retirada de artefactos explosivos o de construcción.
La prestación contratada, la situación de hallazgo o sospecha, el ámbito afectado y las interfaces previstas se registran como estado inicial.
Las prestaciones ajenas al marco acordado o permitido no se incorporan tácitamente al encargo.
La persona responsable, el personal empleado y sus tareas se asignan al proceso concreto de hallazgo.
La documentación distingue la supervisión técnica especializada, la dirección de obra, los movimientos de tierras y la decisión de la autoridad.
Se registran cronológicamente el momento del hallazgo, el último movimiento de maquinaria, la puesta en seguridad del ámbito de trabajo, la puesta al descubierto posterior y los pasos de comunicación.
Esta cronología ayuda a evaluar después la interrupción y la reanudación del proyecto.
El identificador del hallazgo, la posición, la profundidad, el estado reconocible, la identificación y la evaluación especializada se documentan de forma adecuada.
La documentación contiene únicamente las observaciones y evaluaciones realmente realizadas.
Los organismos implicados, los interlocutores, el momento de entrega y la documentación transmitida se registran de forma trazable. Los protocolos de retirada de artefactos explosivos y las respuestas de las autoridades se asignan al mismo identificador de hallazgo y a la misma versión del ámbito espacial.
Así sigue siendo identificable cuándo pasó la responsabilidad a otro ámbito de competencia.
El cierre describe qué tratamiento local del hallazgo ha terminado y qué investigaciones o trabajos de retirada de artefactos explosivos siguen pendientes en el área.
La planificación y la dirección de obra reciben así una base inequívoca para el siguiente paso del proyecto.
El procedimiento concreto depende del tipo de hallazgo, el estado, la ubicación del proyecto y las competencias. Para los trabajos planificados se coordinan la comprobación de datos, la organización de la protección y el alcance permitido de las prestaciones antes de la puesta al descubierto.
Se registran la posición, la profundidad, el estado del proyecto, la medición anterior y las circunstancias del descubrimiento, sin modificar el objeto mediante actuaciones no autorizadas.
Se interrumpe inmediatamente la intervención local en el terreno. El acceso, el movimiento de maquinaria y los trabajos posteriores se gestionan conforme a la evaluación de riesgos y al cauce de notificación.
Se reúnen los datos de detección, el concepto de retirada de artefactos explosivos, el plano, los contactos de las autoridades y el marco empresarial de autorización o habilitación. Para preparar los trabajos planificables se aclara también qué cuestiones históricas siguen pendientes. Se buscan las fotografías aéreas y otras fuentes históricas necesarias y se analizan para el ámbito correspondiente. Estos conocimientos se asignan al punto de hallazgo o sospecha y a los trabajos previstos. Complementan los datos de detección existentes y ayudan a preparar una actuación posterior técnicamente adecuada y legalmente permitida.
El acceso, la seguridad de la excavación, las conducciones, el control del agua, la zona de protección y los equipos necesarios se adaptan al punto concreto.
La puesta al descubierto se realiza dentro del alcance permitido de las prestaciones y de modo que la identificación y la decisión especializada posterior sean posibles en condiciones controlables.
Un especialista habilitado evalúa el tipo de objeto, su estado y el marco de manipulación permitido. Si la competencia corresponde a la autoridad, interviene el organismo local competente.
Se realizan los pasos permitidos de recuperación, preparación o entrega; las medidas adicionales de la autoridad dependen de la situación del hallazgo.
El punto de hallazgo, el tratamiento, los organismos implicados, la entrega y las repercusiones para el resto del área del proyecto se documentan y se transmiten a quien encarga el trabajo y a la dirección de obra.
El punto de hallazgo es una unidad de trabajo espacialmente limitada, pero crítica para la seguridad. Cualquier modificación del objeto o de su entorno puede influir en la evaluación especializada y, por ello, se controla.
Para la gestión del proyecto también es importante distinguir el tratamiento del hallazgo de la reanudación de las obras. La recuperación local puede haber terminado mientras que las zonas adyacentes siguen necesitando detección o retirada de artefactos explosivos. Por ello, la dirección de obra y quien encarga el trabajo reciben una conclusión espacialmente limitada, con condiciones claras para las siguientes intervenciones.
Una recuperación planificada de artefactos explosivos comienza con un identificador de punto inequívoco. Puede proceder de una lista de anomalías, un perfil de profundidad, un tramo de retirada o una notificación de hallazgo durante las obras. Las coordenadas, la referencia de profundidad y la fuente de datos deben coincidir antes de crear el acceso al objeto.
La puesta al descubierto se planifica para que el entorno permanezca estable y accesible. Las conducciones, la contención, la entrada de agua y las estructuras vecinas pueden determinar el modo de trabajo más que el tamaño supuesto del objeto. El estado de obra se documenta antes y durante el trabajo.
En cuanto puede evaluarse el objeto por personal especializado, la persona responsable decide la actuación posterior. Esto incluye tres preguntas: ¿está permitida una puesta al descubierto adicional? ¿Puede recuperarse el objeto dentro del ámbito de actividad empresarial autorizado? ¿O asume el tratamiento el organismo público competente? Esta decisión no puede sustituirse por una denominación de anomalía utilizada de antemano.
Durante una recuperación se mantienen el identificador del hallazgo y la relación con el objeto en todos los pasos posteriores. La preparación, la cesión o la entrega se documentan de modo que puedan identificarse el receptor, el momento y el cambio de competencia. La desactivación, la voladura o la destrucción las realizan únicamente los organismos competentes y autorizados para ello.
Tras el proceso de hallazgo, el ámbito local trabajado se sitúa de nuevo en el contexto del área o de la obra. Un objeto individual recuperado no responde automáticamente a la pregunta sobre otros artefactos explosivos. La concentración de hallazgos, la situación histórica y las anomalías restantes pueden requerir medidas adicionales de detección o retirada de artefactos explosivos.
Cuando intervienen varias empresas, la entrega también debe ser inequívoca desde el punto de vista organizativo. La empresa de movimiento de tierras confirma el estado actual de los trabajos, la empresa especializada documenta el punto de hallazgo y su tratamiento, y la dirección de obra incorpora la información al diario de obra y a la gestión de plazos. Así puede identificarse qué actividades han terminado en el punto de hallazgo y qué tramos deben permanecer sin tocar hasta una decisión posterior.
La anomalía, la notificación del hallazgo y la documentación utilizan el mismo identificador inequívoco y la misma referencia espacial.
El terreno, el agua, las conducciones, la estructura y el último movimiento de maquinaria se registran como parte de la evaluación especializada.
El espacio para la puesta al descubierto, el talud, la contención y la vía de trabajo deben permitir una evaluación controlada.
El tipo real de objeto lo evalúa personal especializado cualificado; no se deduce de una señal de medición.
El estado, el tipo de hallazgo, la autorización, la habilitación y las disposiciones regionales determinan el tratamiento posterior permitido.
El acceso y las obras se adaptan al punto concreto del hallazgo y a su entorno conforme a la evaluación de riesgos.
El organismo receptor, el momento, los datos del hallazgo y la documentación entregada siguen formando parte de la misma cadena documental.
Después del hallazgo individual se comprueba si las anomalías o zonas sospechosas restantes requieren una retirada adicional de artefactos explosivos.
El concepto de eliminación de artefactos explosivos comprende varios pasos técnicamente distintos. Una asignación clara evita confundir la localización, la retirada en un área, la recuperación y las actuaciones de la autoridad.
Responde a: Si existe una sospecha espacialmente fundamentada y qué tipos de objetos son posibles.
No responde a: Si existe actualmente un objeto en el punto concreto del hallazgo.
Responde a: Dónde existen anomalías medibles o señales relevantes en el ámbito definido.
No responde a: Qué tipo real de objeto hay detrás de una anomalía.
Responde a: Qué objeto existe y qué vía especializada o de competencia corresponde después.
No responde a: Si se han terminado los trabajos de toda el área del proyecto.
Responde a: Cómo se ha asegurado, recuperado o entregado un hallazgo identificado cuyo tratamiento es posible dentro del marco concreto.
No responde a: La desactivación, la voladura o la destrucción por la autoridad fuera del ámbito de tareas de la empresa.
Responde a: Cómo se ha trabajado sistemáticamente una superficie o un volumen de terreno definidos conforme a un objetivo de retirada de artefactos explosivos.
No responde a: Cualquier medida adicional sobre un hallazgo individual especial.
Responde a: Qué medida de la autoridad se ordena y ejecuta ante una determinada situación de hallazgo.
No responde a: La planificación privada previa y el trabajo técnico en el resto del área del proyecto.
Las mediciones magnéticas registran cambios locales del campo magnético terrestre y permiten cartografiar espacialmente anomalías ferromagnéticas.
El acero, las armaduras, las conducciones y la chatarra pueden superponerse a las señales. Los planos de anomalías y zonas de interferencia identifican el ámbito medido y las limitaciones; por sí solos no determinan el tipo de objeto.
TDEM registra las respuestas electromagnéticas de cuerpos conductores en función del tiempo. Esta información puede complementar la selección y evaluación de puntos sospechosos.
La geometría de las bobinas, la distancia al objeto, la profundidad y las instalaciones técnicas influyen en la evaluación. Los datos de medición y el plano documentan las anomalías evaluadas; de ello no se obtiene una identificación inequívoca del objeto.
El georradar representa contrastes de reflexión en el subsuelo y puede aportar información adecuada sobre capas, conducciones, instalaciones o rellenos.
La conductividad del terreno, la humedad y la heterogeneidad del subsuelo limitan el alcance y la interpretación. Los planos de perfiles y de posición distinguen las estructuras reconocibles, las incertidumbres y los límites de medición.
Los puntos sospechosos profundos, los pilotes, los anclajes y los ejes de contención se investigan con una geometría de medición adaptada al volumen de terreno de la intervención.
La posición y disposición de los sondeos, el tramo medido, el entubado y las interferencias determinan el volumen considerado. La referencia de punto y profundidad sigue formando parte del resultado; una anomalía todavía no es una identificación.
En condiciones de trabajo adecuadas, la detección técnica y la decisión especializada preceden a la retirada por capas bajo una inspección visual adicional. Antes de la siguiente capa se vuelve a investigar. Las anomalías se asignan al estado concreto de obra y se evalúan por separado.
La mera observación no es suficiente. La documentación se refiere a las capas y los tramos realmente investigados. Las anomalías activan los puntos de parada acordados y el tratamiento especializado o por la autoridad que corresponda.
La planificación de la recuperación identifica el punto de hallazgo, los conocimientos existentes, el ámbito de actividad permitido y los interlocutores competentes. Las decisiones y las entregas se documentan con el estado de trabajo correspondiente.
FONTANA-EOD asume prestaciones planificables de puesta al descubierto y recuperación únicamente sobre la base de una tarea inequívoca. Los datos de medición, el entorno del hallazgo, el cauce regional de notificación y la documentación existente de retirada de artefactos explosivos se reúnen antes del tratamiento.
El especialista responsable decide dentro de su habilitación y del ámbito de actividad contratado. En cuanto sea necesaria una actuación posterior de la autoridad, se transmiten al organismo competente el estado del hallazgo y la información.
Para quien encarga el trabajo y para la dirección de obra no se documenta únicamente el objeto. Son igualmente importantes el ámbito trabajado, la interrupción del proyecto, las sospechas restantes y las condiciones en las que pueden continuar los trabajos vecinos.
La señal de medición, la puesta al descubierto, el hallazgo y la entrega siguen asignados al mismo identificador de posición.
La identificación y el tratamiento posterior los realizan personas con la habilitación correspondiente.
Las prestaciones de la empresa y las tareas de la autoridad se separan claramente según la situación del hallazgo.
El acceso, el movimiento de maquinaria y las obras se coordinan con la zona de seguridad y la evaluación de riesgos.
El organismo receptor, el momento, los datos del hallazgo y el cauce de comunicación se registran de forma trazable.
El hallazgo individual, las anomalías restantes y la necesidad de más retirada de artefactos explosivos se evalúan por separado.
Antes de los trabajos planificables se coordinan la notificación del hallazgo, las medidas de protección y la prestación especializada permitida con interlocutores identificados. Ante un hallazgo inesperado se interrumpen inmediatamente los trabajos y se avisa a los organismos competentes.
Las empresas trabajan dentro del marco de autorización y habilitación de la legislación de explosivos. Los servicios públicos de desactivación y eliminación de artefactos explosivos y otras autoridades asumen funciones públicas según el estado federado y la situación del hallazgo, especialmente cuando se requieren desactivación, voladura, destrucción o medidas especiales de prevención del peligro.
Facilita la documentación del proyecto y de sospechas, contrata las prestaciones especializadas permitidas y garantiza la participación de las partes necesarias del proyecto.
Detiene o limita los trabajos en la zona afectada, mantiene el entorno del hallazgo y coordina el personal, la maquinaria y la información en la obra.
Comprueba la documentación, planifica los pasos permitidos de puesta al descubierto y recuperación, realiza la prestación especializada contratada y documenta las interfaces y el resultado.
Evalúa el objeto y su estado, dirige los pasos de trabajo relevantes para la seguridad y decide dentro del marco de su designación, habilitación y tarea concreta.
Reciben las notificaciones de hallazgos conforme al procedimiento local, aseguran zonas públicas cuando es necesario y coordinan los organismos especializados o del estado federado competentes.
Según el estado federado y la situación del hallazgo, asume tareas de la autoridad como el tratamiento especial del hallazgo, la desactivación, la voladura, el transporte o la destrucción.
Según la ubicación del proyecto, la autoridad de orden público, el KBD, el KMBD o el KRD intervienen en la información, la notificación de hallazgos y las medidas posteriores de prevención del peligro. La autoridad de control de la edificación puede participar en el procedimiento de construcción. Para cada proyecto se aclaran las competencias, los interlocutores y las disposiciones existentes.
La munición hallada está relacionada con la legislación de explosivos, la seguridad laboral, la prevención del peligro regulada por los estados federados y, cuando proceda, otros ámbitos jurídicos. Por ello, la vía concreta de tratamiento se determina según la actividad, el objeto, el estado y la ubicación del proyecto.
La Sprengstoffgesetz comprende para la munición hallada, entre otras actividades, la búsqueda, la puesta al descubierto, la recuperación y el almacenamiento. Las empresas necesitan un marco adecuado de autorización conforme al § 7 SprengG para las actividades sujetas a autorización; las personas responsables deben cumplir los requisitos del § 20 SprengG para las tareas pertinentes. La 1. SprengV complementa el marco organizativo y técnico.
Los servicios públicos de desactivación y eliminación de artefactos explosivos actúan conforme a las competencias establecidas por la legislación de cada estado federado. El organismo que asume un hallazgo, la notificación necesaria y quién decide sobre la desactivación o la destrucción varían según el estado federado y la situación concreta del hallazgo.
Ante un hallazgo inesperado durante obras ordinarias, no se toca, mueve ni limpia el objeto. Se interrumpen inmediatamente los trabajos y se abandona el entorno inmediato. En Alemania se avisa a la policía llamando al 110 y, fuera de Alemania, mediante el número local de emergencias. Para las medidas planificables de retirada de artefactos explosivos, la evaluación de riesgos, el concepto de retirada, la seguridad laboral y la documentación regulan la colaboración antes de comenzar.
La DGUV Information 201-027 ayuda en la evaluación de riesgos y la definición de medidas de protección durante los trabajos de retirada de artefactos explosivos. Para una tarea de recuperación planificada, estas medidas se adaptan a la actividad real y al ámbito de trabajo.
La DGUV Regel 113-003 trata del desmontaje o la destrucción de explosivos o de los objetos correspondientes e incluye también la eliminación de munición hallada. Los requisitos relevantes para una recuperación o una actividad posterior se determinan según el encargo concreto y la estructura competente de tratamiento.
Las Baufachlichen Richtlinien Kampfmittelräumung (BFR KMR) estructuran la investigación, la planificación, la ejecución y la documentación dentro de su ámbito de aplicación en inmuebles federales. En una tarea de recuperación se relacionan de forma trazable el encargo, el punto de hallazgo, el estado de los trabajos y las preguntas posteriores pendientes.
La empresa y la actividad contratada deben estar cubiertas por el alcance necesario de la autorización empresarial.
La supervisión técnica especializada y las tareas concretas se asignan a personas con los conocimientos especializados y la designación adecuados.
La notificación del hallazgo, el tratamiento por la autoridad y la entrega se rigen por la estructura local competente.
Se documentan conjuntamente el lugar del hallazgo, el tratamiento, la entrega, los ámbitos pendientes y la decisión posterior del proyecto.
El concepto de retirada de artefactos explosivos, la base de datos, la responsabilidad, el acceso, la organización de la protección y la comunicación con las autoridades se aclaran antes de la puesta al descubierto.
Se interrumpen los trabajos en la zona afectada, el objeto permanece sin alterar y se activa el cauce local de notificación sin demoras evitables.
La documentación sitúa el punto de hallazgo dentro de toda el área sospechosa e identifica qué tareas posteriores de investigación o retirada de artefactos explosivos siguen pendientes.

El lugar del hallazgo sigue vinculado al identificador de anomalía, la posición, la profundidad, el estado de obra y la vía de tratamiento competente.
Contextualizar la observación y su relación con el proyecto
Después del tratamiento del hallazgo se actualizan en el plano los puntos trabajados, pendientes y evaluados de nuevo.
Contrastar el área de retirada de artefactos explosivos y el estado de los trabajos
El último movimiento de maquinaria, la capa de excavación, el ámbito afectado y la interrupción del proyecto se registran como parte de la cronología de los acontecimientos.
Coordinar la supervisión con la secuencia de obra
Los datos del punto de perforación, la profundidad de sospecha y la geometría de la estructura se reúnen antes de una puesta al descubierto controlada.
Contextualizar la investigación con referencia de profundidad
Las nuevas observaciones pueden modificar la evaluación anterior de sospechas y requerir una ampliación de la investigación técnica.
Evaluar los indicios históricos
El informe muestra qué prestación ha terminado y qué tareas de investigación o retirada de artefactos explosivos siguen pendientes en el área.
Asignar la documentación del hallazgo y de la entrega

La recuperación de un artefacto explosivo forma parte de un proceso de proyecto más amplio. Según la situación inicial se necesitan evaluación de sospechas, detección técnica, retirada de artefactos explosivos en un área, supervisión de la excavación o documentación más detallada.

Contextualizar la recuperación respecto a la investigación, la detección, la retirada de artefactos explosivos en un área y la documentación.
Comparar servicios
Contrastar la situación del hallazgo con los usos anteriores, los acontecimientos conocidos y otras zonas sospechosas.
Ampliar la evaluación de la sospecha
Seleccionar georradar, magnetometría y TDEM según el objeto objetivo, el terreno y el entorno de interferencias.
Seleccionar el método
Evaluar con mayor precisión espacial las anomalías profundas, los puntos de pilotes y los ejes de contención.
Examinar en profundidad
Supervisar de forma especializada y documentada los movimientos de tierras en ámbitos que no pueden investigarse por completo de antemano.
Supervisar la excavación
Trabajar varios puntos sospechosos o ámbitos de terreno con presencia de artefactos explosivos conforme a un objetivo de retirada definido.
Contextualizar la retirada de artefactos explosivos
Preparar el registro del hallazgo, la cadena de entrega, el concepto de retirada y la conclusión específica del proyecto.
Aclarar la documentación
Contextualizar técnicamente los cauces de notificación, las competencias, las obligaciones del proyecto y las preguntas frecuentes.
Abrir la sección de conocimientos
Contextualizar el tratamiento de hallazgos según proyectos de obra civil, trazados, energía, industria, municipios o urbanización.
Seleccionar el entorno del proyectoLa consulta incluye la ubicación del proyecto, el ámbito afectado y los informes ya disponibles. Indique los interlocutores competentes y el estado actual de los trabajos. FONTANA-EOD puede adaptar su contribución técnica a esta información. Las bases que falten se identifican para la coordinación posterior.
Las partes coordinan el alcance y las interfaces del trabajo especializado. Los planos utilizados y la información transmitida permanecen asignados. Los cambios se comunican a tiempo. La documentación permite identificar en qué información se basa cada coordinación técnica.
La entrega vincula el estado documentado de los trabajos con los ámbitos y las condiciones afectados. La dirección de obra compara estos datos con los trabajos próximos. Las decisiones técnicas o de la autoridad posteriores siguen asignadas a su objeto correspondiente. Las tareas pendientes se tratan por separado.

Indique la localidad, el área del proyecto y el tramo afectado. Añada los contactos de la dirección de obra y de los organismos especializados ya implicados. La información regional facilita la orientación. Para la coordinación concreta siguen siendo determinantes la documentación existente y la información actual.

Los informes y la información del proyecto se transmiten con sus anexos espaciales. Las partes competentes aclaran las preguntas pendientes para el caso concreto. Los datos sobre otras superficies o medidas anteriores siguen siendo distinguibles. Así, la contribución actual de la empresa especializada tiene una referencia inequívoca.
El informe y sus anexos espaciales se utilizan conjuntamente. Muestran el ámbito realmente tratado y sus condiciones. La actuación de obra siguiente se compara con ellos. Una breve denominación de cierre no describe por sí sola todo el estado técnico alcanzado.
Profundizar en resultados y términosLa empresa especializada en artefactos explosivos documenta su contribución acordada. Las decisiones posteriores corresponden a los organismos competentes. La organización del proyecto reúne la información necesaria. Las distintas tareas siguen claramente asignadas incluso dentro de una secuencia común.
Situar el alcance del servicioLas superficies adicionales o las distintas profundidades de intervención se comparan con la documentación existente. Los resultados anteriores conservan su alcance original. Una nueva necesidad técnica se asigna al cambio concreto. Las partes competentes coordinan el tratamiento posterior.
Profundizar en resultados y términosInformación técnica
El folleto explica el proceso desde un punto de medición anómalo hasta la investigación especializada y la recuperación. Describe la coordinación de los trabajos y la documentación de los resultados.

La detección localiza y evalúa anomalías medibles. La retirada de artefactos explosivos en un área se refiere al trabajo sistemático de una superficie o un volumen de terreno conforme a un objetivo establecido. La recuperación se refiere a la actuación concreta sobre un objeto identificado, incluidos los pasos permitidos de puesta en seguridad, recogida y entrega. Las prestaciones pueden realizarse sucesivamente, pero tienen documentación y competencias distintas.
Se interrumpen inmediatamente los trabajos en la zona afectada. No se toca, mueve ni limpia el objeto. Se impiden el acceso y nuevos movimientos de maquinaria, se informa a la dirección de obra o a los responsables del proyecto y se activa el cauce local de notificación a la policía, la autoridad de orden público o el organismo competente en artefactos explosivos.
Abandone el entorno inmediato y, en Alemania, avise a la policía llamando al 110; fuera de Alemania se utiliza el número local de emergencias. Se advierte a otras personas sin ponerse en peligro. Los organismos competentes determinan la actuación posterior; una consulta de proyecto no sustituye la notificación del hallazgo.
Las actividades empresariales con munición hallada requieren un marco adecuado de autorización de la empresa y personas responsables con la habilitación correspondiente. Los pasos que puede realizar una empresa especializada privada dependen de la actividad, el tipo de objeto, su estado y la normativa del estado federado. Las tareas de la autoridad las asumen los organismos públicos competentes en cada caso.
La desactivación, la voladura y la destrucción no forman parte automáticamente de una prestación de recuperación contratada a una empresa. Según el tipo de hallazgo y el estado federado, estas tareas corresponden a los servicios públicos de desactivación y eliminación de artefactos explosivos o a otros organismos con competencias especiales. La prestación especializada privada prepara los datos del hallazgo, el ámbito de trabajo y la entrega de modo que el cambio de competencia sea trazable.
Contiene el punto de hallazgo, el momento, la posición y la profundidad, los datos iniciales, las circunstancias del descubrimiento, el estado de puesta al descubierto y de trabajo, la identificación especializada, las personas responsables, los pasos realizados de puesta en seguridad y recuperación, los organismos implicados, la entrega y las repercusiones para los trabajos posteriores de detección, retirada de artefactos explosivos o construcción.
Son determinantes el estado del hallazgo, la posición y la profundidad, el acceso, el terreno y el agua, la contención, las conducciones, los elementos que deben protegerse, la puesta al descubierto necesaria, el tipo y el estado del objeto, las necesidades de cualificación y equipos, la coordinación con las autoridades, la vía de entrega, la interrupción del proyecto y el alcance documental. En situaciones de hallazgo poco claras o urgentes no resulta técnicamente sólido ofrecer un plazo o coste general.
Ante una situación urgente de hallazgo tiene prioridad el cauce local de notificación. Para los trabajos planificables posteriores a una detección o dentro de una medida de retirada de artefactos explosivos, la evaluación especializada necesita una base inequívoca del hallazgo y del proyecto.
Envíe la dirección del proyecto, el plano, el identificador del hallazgo o de la anomalía, las coordenadas, la referencia de cotas o profundidad, el estado actual de obra y el ámbito de trabajo afectado.
Si el punto todavía no se ha puesto al descubierto, debería identificarse inequívocamente la fuente de datos.
Resultan útiles el análisis de fotografías aéreas, el informe de detección, los datos brutos o evaluados, la lista de anomalías, el concepto de retirada de artefactos explosivos, los registros de campo, las fotografías del entorno de trabajo y las evaluaciones especializadas anteriores.
Las notificaciones de hallazgos o los contactos con las autoridades ya realizados se indican con el interlocutor y el estado de tramitación.
Se necesitan datos sobre la contención, el talud, las aguas subterráneas, las conducciones, los edificios, las vías de circulación, la maquinaria de obra, el acceso y las posibles limitaciones del espacio de trabajo.
Esta información determina la planificación de la puesta al descubierto, la organización de la protección y las interfaces con la empresa constructora.
Lo decisivo es el estado de trabajo ya existente: anomalía no aclarada, punto sospechoso que debe ponerse al descubierto de forma planificada, objeto identificado durante una retirada de artefactos explosivos o hallazgo espontáneo durante la obra. A partir de ello, FONTANA-EOD comprueba qué prestación especializada empresarial es posible, qué responsabilidad cualificada se necesita y qué organismo público debe intervenir.
Señal de medición, parcialmente puesto al descubierto, identificado por personal especializado o ya evaluado por la autoridad.
Coordenadas, profundidad, excavación, conducciones, agua, contención y elementos adyacentes que deben protegerse.
Especialista responsable, quien encarga el trabajo, dirección de obra y organismo de la autoridad ya contactado.
Puesta al descubierto, recuperación, entrega, ampliación de la retirada de artefactos explosivos u otra investigación técnica.
La necesidad de análisis de fotografías aéreas históricas, prospección de artefactos explosivos, investigación desde la superficie con georradar, magnetometría o TDEM, prospección profunda, investigación en sondeo, supervisión de la excavación, limpieza de áreas o recuperación de artefactos depende de la ubicación, la intervención, la profundidad, el subsuelo y los documentos disponibles. Una evaluación temprana aporta claridad para licitar, programar los trabajos, proteger al personal y ejecutar la obra.
FONTANA-EOD combina la autorización conforme al § 7 SprengG, especialistas con certificado de competencia conforme al § 20 SprengG, métodos adecuados de prospección y limpieza de artefactos explosivos y documentación trazable. Envíe el plano, la profundidad de la intervención, la fase de obra y los documentos disponibles para una primera evaluación técnica.